Descubre los nuevos Benitos blanditos, inspirados en mi peluche favorito de la infancia

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No recuerdo el día en que mis padres me lo regalaron, quizás era tan pequeña que mi memoria no llega tan atrás. Pero sí que recuerdo que se transformó en mi amigo inseparable, mi protector de sueños, luchando contra los monstruos que asomaban desde debajo de la cama.

Mi peluche favorito era mi compañero de juegos, de excursiones, de viajes a la luna o en el coche. Me hacía sufrir que pudiera sentir cualquier dolor, o que se sintiera abandonado. Dejarlo en casa me angustiaba, y olvidarlo en un parque podía ser toda una tragedia.


Hay una conexión especial cuando somos niños con nuestro peluche favorito, que se teje en nuestra propia imaginación infantil y que es en cierto modo mágica. Cuando vamos creciendo esa conexión cambia de forma, y termina siendo un bonito recuerdo que miramos con nostalgia desde nuestra serenidad de adultos.

Hace más de un año, cuando mi sobrina empezó a interesarse por los juguetes, sacamos todos los que teníamos en el trastero de cuando mi hermana y yo éramos pequeñas. Revolviendo entre las cajas me encontré con cosas que creía perdidas. Los colores, las texturas me hacían viajar en el tiempo, directamente hasta  momentos, sensaciones y recuerdos de mi infancia. De repente lo vi a él, era algo más que ver un muñeco de peluche, era como volver a encontrarme con un viejo amigo.

La tela de su cuerpo, aunque castigada por el paso del tiempo, era tan suave y blandita… Sentí la necesidad de hacer un nuevo producto con una tela similar. Quería hacer un peluche que me recordara a aquel que me acompañó en mi más tierna infancia. La verdad es que no ha sido fácil, busqué una tela con esas características durante meses, recorrí un montón de proveedores, me paseé por las diferentes tiendas online de telas que conozco, y descubrí muchas otras nuevas, pero la tela ideal no aparecía, y cuando ya casi había perdido la esperanza la encontré por casualidad, y tenía el color, la textura y el peso ideales. Fue en ese momento en el que Benito blandito comenzaba a hacerse realidad.

Y hoy por fin puedo presentarlo.

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Creo que lo que más destaca de este Benito es su tacto, es realmente blandito, más abrazable si cabe que los Benitos anteriores, y la ligereza y suavidad de su tela le da a la caída de sus orejas y brazos un aspecto realmente tierno, como cuando te estás durmiendo y te dejas caer. Pero tiene otras características que lo hacen realmente especial, como su chaquetita de punto gris.

Para hacerla me he asociado con mi madre. Ha sido genial verla trabajar para conseguir la forma soñada, y creo que ha hecho un trabajo estupendo. Las chaquetas se atan con un lazo, que puede ser de color gris brillante o rosado.

Me gusta pensar que estos conejitos quizás se transformen en el compañero inseparable de algún niño, que compartan juegos y aventuras, y que cuando de adultos los miren un sentimiento de familiaridad y nostalgia los invada. Porque los Benitos son más que peluches, son amigos para toda la vida.


Espero que os haya gustado, si queréis el vuestro están desde hoy disponibles en la tienda online, puedes encontrarlos en este link:

QUIERO MI BENITO BLANDITO