La importancia de los muñecos de apego

La importancia de los muñecos de apego

Muchas mamis me escriben para contarme que mis peluches se han transformado en muñecos de apego para sus bebés. Desde siempre este ha sido uno de los objetivos de mis muñecos, dar consuelo y cariño a los pequeños, y realmente me siento muy feliz cuando recibo este tipo de emails, comentarios, y sobre todo fotos de los bebés acompañados de sus muñecos. Pero además, desde que voy a ser madre, me parece todavía más interesante este tema, por lo que he decidido recopilar algo más de información, y he descubierto algunas cosas que desconocía.

Por eso hoy he preparado este post sobre los muñecos de apego u objetos transicionales, espero que os parezca interesante.

¿Qué es un muñeco de apego?

El muñeco de apego, también llamado objeto de apego u objeto transicional, es un objeto material en el cual el bebé deposita cierto afecto.

Este objeto cumple algunas funciones psicológicas muy importantes, por una parte es una fuente de placer y seguridad cuando la madre (o la figura de apego principal) no está. Por eso, a menudo el niño lo busca cuando necesita consuelo, cuando debe afrontar situaciones nuevas o cambios, como las primeras etapas de la escolarización o en el momento de empezar a dormir solito. Además le permite construir un área intermedia entre él y la realidad, entre él y otra persona.

foto de @yvolar

Muchos objetos pueden convertirse en el objeto transicional de un pequeño. Aunque los más típicos son peluches, muñecos o mantas, también puede serlo un simple trapo, cualquier otro juguete, una almohada, el propio chupete, etc.

 

Aunque lo más habitual es que tenga una textura suave, y que posea cierta movilidad, que se le pueda atribuir personalidad incluso cierta vitalidad, y que desprenda un olor que el niño relacione con el hogar.

El concepto de objeto transicional fue desarrollado por el pediatra y psicoanalista inglés Donald Winnicott. Según él es objetivo y subjetivo. Objetivo porque se constituye sobre un objeto real y subjetivo porque se le atribuyen funciones en el campo de la imaginación.

Es importante comprender que es completamente sano y natural tanto tener un objeto de apego como no tenerlo, y forma parte de un proceso de evolución y maduración. Por lo que no hay que forzar al bebé ni a adoptarlo ni tampoco a desprenderse de él.

¿Porqué y cuando adopta un bebé un muñeco de apego?

Generalmente esto sucede alrededor del octavo mes, en lo que se conoce como etapa de “angustia del octavo mes” en esta etapa el bebé empieza a darse cuenta de que es un ser independiente de su madre. Es el proceso en el que el pequeño comienza a gatear, por lo que empieza a sentirse en determinados momentos físicamente más independiente de su madre, y aunque estos cambios son naturales, resultan conflictivos para la criatura, ya que este proceso le hace sentir desprotegido.

El muñeco se transforma, en cierta medida, un sustituto materno, obviamente no lo es en absoluto, pero supone un apoyo que aporta calma y confianza en estos momentos.

El objeto de apego le genera seguridad y compañía al bebé ante etapas como esta, de cambios, de inseguridad, o también en aquellos momentos en que por circunstancias se encuentre alejado de sus padres.

¿En qué beneficia al bebé la adopción del muñeco de apego?

La adopción del muñeco de apego le da seguridad, comodidad y compañía. Lo ayuda a reconocerse a sí mismo como independiente de los otros seres que lo rodean y es el primer paso para relacionarse con otras personas.

¿Debo lavar el muñeco de apego?

Por supuesto es necesaria una correcta higiene en el muñeco de apego,  ya que el bebé suele llevarlo consigo a todos lados, lo babea, lo arrastra, le da de comer y duerme con él. Aunque es verdad que puede resultar una experiencia dramática para el niño ver a su muñeco de apego en la lavadora, no olvidemos que para nuestro pequeño el muñeco tiene vida propia, y puede interpretar este proceso de lavado como algo desagradable para su amigo de tela. Una cosa que podemos hacer es proponerle que sea él quien nos ayude a lavarlo, con agua templada, como si le estuviera dando un baño de espuma.

¿Qué tipo de muñeco es recomendable?

Aunque como he comentado anteriormente los niños pueden sentir apego hacia cualquier objeto y deben ser ellos mismos los que lo elijan. Es importante que este sea seguro. Es recomendable que esté hecho de materiales textiles, para que sea blandito y no presente peligro de golpes, obviamente tampoco debería contener sustancias tóxicas o fácilmente inflamables, ni ningún tipo de material eléctrico: pilas, ventosas, ni mecanismos de movilidad.  Así como piezas de pequeño tamaño que puedan desprenderse. Es aconsejable que esté hecho de materiales naturales como el algodón y en el caso de tener relleno que sea hipoalergénico. Además si es fácilmente lavable todavía mejor.

No hay que bajar la guardia en la vigilancia de que nuestro muñeco de apego se encuentre en perfecto estado, que no haya roturas que puedan provocar situaciones de riesgo en bebés muy pequeños.

Este es un tema que me ha preocupado mucho desde que empecé con Lele Lerele, por eso decidí realizar las pruebas de seguridad de propiedades mecánicas y de inflamabilidad a nuestros Benitos y Benitas, el modelo de mi tienda que más se utiliza como muñeco de apego.

¿Hasta cuándo debe tener mi hijo un muñeco de apego?

El hecho de que nuestro hijo adopte un objeto transicional es absolutamente normal, signo de un correcto desarrollo psíquico y no se debe interferir ante él.

Así como el propio niño elige su objeto transicional, lo normal es que él mismo lo deje de lado cuando llegue el momento. Eso suele suceder entre los tres y cuatro años de edad, cuando el niño ha adquirido mayor control de los miedos de abandono, comienza a ser más independiente e inicia su vida social. Puede que use su objeto de apego de forma continuada o que recurra a él cuando atraviese por una etapa de ansiedad como el nacimiento de un hermanito, una mudanza o la separación de los padres. Aunque no hay que preocuparse si permanece más tiempo, incluso toda la infancia. En un pequeño sano, el objeto transicional pierde significado según se van desarrollando progresivamente otros intereses, según se van ampliando sus relaciones, el juego, la creación, el arte o los sueños.

Los expertos desaconsejan obligar al niño a desprenderse de su objeto transicional solo por considerar que ya es “demasiado mayor” para tenerlo, ya que esto es una causa segura de tristeza y angustia en el pequeño.

No hay que preocuparse si el niño sigue sintiendo cierto apego hacia su muñeco pasada determinada edad. Además hay que recordar que en su ilusión infantil este muñeco tiene vida propia, y lo quiere como tal, no queramos cortar las alas a la imaginación y la fantasía.

El objeto transicional es la primera herramienta para aceptar la realidad objetiva, ajena al sujeto. Pero según muchos psicólogos esta tarea de aceptación de la realidad nunca queda terminada por completo, ni siquiera cuando somos adultos. De forma que el alivio de esa tensión, que en la primera infancia proporciona un peluche o una mantita, es llevada a cabo en nuestra madurez por otras actividades, como las relaciones sociales, las actividades creativas, el deporte, etc.

¿Qué pasa si mi hijo no adopta un muñeco de apego?

No es imprescindible que el niño tenga un objeto transicional. Muchos, de hecho, no llegan a necesitarlo. Pero hay que recordar que si lo hacen esto se encuentra dentro de la más completa normalidad. No es ni bueno ni malo, solo una fase natural del desarrollo. El proceso emocional es diferente en cada niño, hay niños que en lugar de objetos transicionales adoptan conductas transicionales, como chuparse el pulgar, acariciarse el pelo, repetir una melodía para dormirse, pedir que le den la mano, o tomar teta.

foto de @emelof

Eso sí, es una elección arbitraria del pequeño. Resulta inútil intentar imponerle algo como objeto transicional o pretender cambiárselo cuando lo ha elegido, o quitarlo por decisión unilateral.  Se convierte en algo tan personal que hasta su olor desempeña un papel importante.


Como os he contado antes me emociona que nuestros Benitos cumplan la función de objeto transicional de muchos niños, y me encanta recibir fotos de vuestros pequeños durmiendo o jugando con sus peluches, por eso he decidido ilustrar este post con algunas de las fotos que he ido recibiendo durante estos años.


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1 comentario

  • Labois
    23 enero 2018

    Un post super tierno… e inspirador! Los muñecos de apego pueden llegar a ser tan importantes para un niñ@ como un amigo o un familiar. En algunos casos más.
    ¿Qué materiales recomendarías para realizar estos peluches? ¿Nos podrías aconsejar alguno?
    Gracias 🙂

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