¿Qué está pasando con el fenómeno influencer?

¿Qué está pasando con el fenómeno influencer?

Hace algunas semanas publiqué una encuesta en instagram stories en la que os preguntaba en tono de humor qué opinabais sobre el fenómeno influencer, porque yo me estaba empezando a hartar un poquito. Una aplastante mayoría respondió que también estaba hasta el gorro de los influencers, pero además esta pregunta dio pie a un montón de reflexiones por mensaje privado, debates interesantísimos sobre los pros y los contras de los influencers, los cambios que ha tenido esta figura en los últimos años y el por qué estamos un pelín saturados ya de este concepto. Reflexiones que he querido recopilar aquí, ya que me parece un debate bastante interesante, y me gustaría compartirlo con vosotros para saber vuestra opinión al respecto. Como consumidores y también como pequeñas marcas.

1- Qué son los influencers, cómo surgieron, cómo funcionan?

Los influencers son personas que crean contenido en diferentes canales: blogs, youtube, instagram, etc. La palabra influencer significa influenciador, y eso viene a decir que dicha persona cuenta con cierta credibilidad sobre un tema en concreto, ya sea por su experiencia, por su popularidad, por su número de seguidores, etc.

El fenómeno influencer ha supuesto un cambio importante para el marketing tal y como lo conocíamos hasta el momento,  ya que ahora un influenciador no necesariamente debe ser alguien que salga en la tele, en películas, un cantante, presentador o futbolista,  sino que nace de las redes sociales, y son sus seguidores los que le otorgan esa confianza y credibilidad. Así que la mayoría de las veces un influencer es alguien desconocido en los medios de comunicación tradicionales, y se ha ganado a sus seguidores por su transparencia, por su calidad, incluso por el simple hecho de ser una “persona normal” con la que podemos identificarnos.

¿Cómo funcionan? Aunque en un principio el influencer daba su opinión de forma natural, sin intercambio de dinero o producto de por medio, el fenómeno fue creciendo rápidamente, las marcas se dieron cuenta de la repercusión y el potencial de estos creadores de contenido, y comenzaron a surgir colaboraciones a cambio de producto y de dinero, llegando a pagarse a día de hoy miles de euros a cambio de acudir unas horas a un evento.

Los influencers se han transformado en una herramienta realmente útil e interesante para grandes marcas, pero, ¿hasta qué punto interesan a los pequeños artistas o artesanos como nosotros?

2- Qué creo que está pasando con los influencers:

En mi humilde opinión, (y ahora hablo como consumidora, no como marca) el fenómeno influencer se ha comido a sí mismo. Lo que en un principio era algo natural se ha convertido en un negocio que mueve millones de euros, y eso se nota. No es lo mismo promocionar o recomendar algo que has descubierto por ti misma, has probado y te ha gustado, y sin ningún tipo de beneficio económico a cambio, que recomendarlo por que te han pagado cientos o miles de euros. Estamos en un momento en el que un mismo youtuber hace un video promoviendo hábitos de vida saludables y al día siguiente hace uno en colaboración con una marca de comida rápida. Tampoco es lo mismo  seguir a una persona que es como tú, que se compra cuatro cosas de ropa y se hace fotos en un parque combinándola, que seguir a una persona que viaja todas las semanas en vuelos transoceánicos en primera clase, y a la que le regalan bolsos por valor de miles de euros que terminan amontonados por el suelo de su ropero (que por cierto es más grande que  tu dormitorio). ¿Es envidia? No necesariamente. Quizás se hace difícil empatizar con ellas.

Lo que nos gustaba de las influencers en sus inicios era su naturalidad, eran gente normal, como nosotras. Ahora forman parte de otra clase social, muestran a sus seguidores un consumismo salvaje, a veces tienen montones de paquetes en un rincón, y parece que ni siquiera tengan ganas de abrirlos. ¿Qué harán con todos esos regalos? Es imposible que les de tiempo a usarlo todo. ¿Qué imagen están trasladando a todos aquellos jóvenes que les siguen? ¿Muestran sus valores, sus opiniones reales ante cuestiones sociales o injusticias? ¿O prefieren mantenerse al margen de todo para no perder seguidores y marcas con las que colaborar? ¿Muestran su vida con sus altos y bajos, o todo es puro postureo? Vemos placer, viajes, un mundo idílico y falso, que a veces nos hace sentir un vacío enorme.

Aunque hay que aclarar que todos los influencers no son iguales. También hay gente más pequeñita, que ha surgido después del BOOM, o que simplemente ha continuado por unos cauces un poco más alternativos y no ha crecido tan rápido, esa gente es la que a mi me gusta. Normalmente no se dedican exclusivamente a eso, tienen otros trabajos y suelen ser 100% fieles a lo que muestran, la mayoría de sus publicaciones no son promocionadas, hay más verdad y menos negocio en sus cuentas, y son a los que prefiero seguir y con los que a día de hoy me identifico.

Es innegable que nos gusten más o menos, estos dos tipos de cuentas son verdaderos creadores de contenido, pero, a su estela han surgido otros “falsos influencers”. Personas que ven algo que les gusta y quieren conseguirlo gratis, utilizan la estrategia de comprar seguidores falsos, de utilizar “bots” para aumentar su visibilidad y crecer más rápido, pero todo es de mentira.

Y ya en un último escalón encontramos a aquellos que a penas tienen seguidores, porque no crean contenido real  y escriben a las marcas sin ningún complejo pidiendo cosas “a cambio de visibilidad”, gente que se quiere unir a la fiesta pero no sabe muy bien que hay que ofrecer algo a cambio.

Así que resumiendo, veo que algunos de los problemas que está teniendo el fenómeno, son la dificultad para empatizar con los grandes influencers, los sentimientos que nos provoca el ver sus vidas idílicas, la pérdida de credibilidad que aporta el negocio a sus opiniones, el hecho de no posicionarse en aspectos sociales, políticos o ante injusticias. Y el surgimiento de “falsos influencers”.

3-Mis experiencias con influencers:

No he tenido muchas experiencias con influencers. Sí es cierto que he enviado producto a gente a la que sigo pero ha sido más bien como un regalo, por pura amistad o admiración, a personas que quizás tenían más seguidores que yo, o quizás menos, y de las que  no esperaba nada a cambio. En estos casos siempre he obtenido una respuesta increíble; estas personas, agradecidas y contentas han compartido imágenes de mis creaciones en sus redes, haciendo que de esta forma llegara a más personas, y después de eso mantengo una amistad con ellas.

Pero sí… las pocas veces que he trabajado con “influencers como tal”, de las que tienen cientos de miles de seguidores, han sido un verdadero fiasco. Y cada vez me hago más desconfiada con esos emails que me piden “producto a cambio de visibilidad”. Porque además, no nos engañemos, hay gente que no cumple. Gente que tiene todo lo que quiere y para la que tu producto es un mero regalo en un montón, porque tiene acumulados cientos. Una vez lo tiene ya en casa quizás se le olvide cumplir las condiciones de vuestra colaboración, o quizás te de muchas largas, o tenga mil excusas, o directamente pase de responder a tus emails o ” de repente deja de recibirlos”. Y para las marcas con productos fabricados en serie, por máquinas, o en talleres de países remotos quizás eso no sea un problema, pero pequeñas marcas como las nuestras, que hacemos todo a mano, y que ponemos el corazón en cada una de nuestras creaciones debemos cuidarnos mucho de enviar nuestro producto a personas que no sepan valorar todo ese esfuerzo.

Además, ¿no es un poco injusto que gente que verdaderamente valora tu producto tenga que hacer un esfuerzo económico para comprarlo, y gente que aparentemente lo tiene todo, y que podría pagarlo te lo pida como un regalo? Yo creo que sí que lo es, sobre todo si después de recibirlo no lo valora, lo deja en un rincón, y no te da nada a cambio.

4- Por eso, si te estás planteando hacer una colaboración con un influencer es importante que tengas en cuenta algunos consejos.
  1. -Mejor si te diriges a los influencers más accesibles y reales. No vayas a los más populares con cientos de miles de seguidores porque es muy posible que no te vayan a hacer ni caso.
  2. -Dirígete a influencers que te caigan bien, gente a la que sigas, incluso gente que ya te siga a ti. Muchas veces colaborar con personas con menos seguidores da mejores resultados. Lo verdaderamente importante es que esa persona valore de verdad lo que le estás mandando porque de esta forma conseguirá transmitirlo a su audiencia.
  3. -Asegúrate de que esté en armonía con tu marca: estética, valores, intereses, perfil de público similar.
  4. -Observa con detenimiento su perfil, es importante que sus publicaciones sean propias, que utilice contenido original y no se limite a utilizar fotos de otras personas.
  5. -Fíjate también en el perfil de sus seguidores, y si estos pueden ser cliente potencial de tu producto. (Edad, sexo, donde viven, etc)
  6. Comprueba antes si sus seguidores son falsos y que no use bots, también es interesante ver si interactúa con sus seguidores y de qué forma lo hace.
  7.  -Cuando encuentres a esa persona ideal con la que te gustaría colaborar no seas invasivo ni pesado, si no te responde o te da largas mejor no insistir.
  8. -Aunque haya buen rollo es interesante establecer de antemano y por escrito las condiciones de vuestra colaboración, y aceptarlo las dos partes antes de enviar nada. (Fecha y número de publicaciones, canales en los que se va a publicar, etc)
  9. Mide el éxito de vuestra colaboración: crecimiento de seguidores, aumento de visitas a tu web, número de ventas.
  10. -A veces lo mejor es colaborar con otras marcas similares a la tuya, en lugar de hacerlo con influencers, ¿tenéis el mismo público objetivo, compartís valores y tenéis más o menos el mismo número de seguidores? Ambos podéis sacar algo bueno de una colaboración.
5. Ahora os pido vuestra sincera opinión sobre este tema, ¿qué opináis como consumidores sobre los influencers?, ¿seguís a muchos?, ¿de qué tipo?, y como marca ¿colaboráis con ellos. ¿Qué experiencias habéis tenido? contádmelo todo en los comentarios.

26 comentarios

  • Maria
    22 noviembre 2017

    Bravo!! Más razón que un santo! Aunque afortunadamente no me he visto en una situación así, entiendo todo lo que dices. El fenómeno influencer creo que representa a toda una generación, me parece fascinante la verdad y que si se trabaja bien puede resultar muy positivo. El problema es cuando se les va de las manos y la cosa pasa a otro nivel, consumismo puro y duro y una vida de élite inaccesible, entonces pierde toda su esencia…una pens!

    • Alba Ricoque
      22 noviembre 2017

      Hola!! Yo he colaborador con alguna influencia sin tener mucha idea cuando empecé y la verdad que me arrepentí, de hecho me sentí un poco tonta al haberle regalado mi producto. Las fotos que subieron eran de mala calidad, como hecha a desgana y sin mucha motivación. Más tarde me han hablado más influencers y ya no he tenido muchas ganas de colaborar al tener estas malas experiencias. No tuvo repercusión ni ninguna venta, así que, me ha venido muy bien leer este post! Mil gracias!!😘😘

    • 22 noviembre 2017

      Sí, yo también creo que este fenómeno es algo histórico, sobre todo en ámbitos de MK y publicidad, y también como bien dices representa un poco esta sociedad en la que vivimos, de consumir a saco y de aparentar, más que de sentir y pensar. Gracias por pasarte y por dejar tu comentario 🙂

  • Lourdes
    22 noviembre 2017

    Me ha parecido interesantísimo tu post. No creo que nunca vaya a tener ningún contacto con un influencer, porque lo que yo hago es muy íntimo, lo hago en ratos libres, muy limitado y apenas lo promociono, las redes las tengo algo abandonadas. Pero en cuanto pueda lo promocionaré más, me estan preparando un blog nuevo y me he ido empapando de vuestras enseñanzas. Por eso encuentro interesante este post, si algún influencer me contactase para enviarle un regalo a cambio de promoción? pues no sé, dependiendo del regalo probaría y a ver que pasa una vez, pero me has descubierto cosas que no sabía, por ejemplo que hay quien tiene seguidores ficiticios, pero como se detecta eso? por otro lado hay otro punto que has comentado que me ha llamado la atención ” ¿Muestran sus valores, sus opiniones reales ante cuestiones sociales o injusticias? ¿O prefieren mantenerse al margen de todo para no perder seguidores y marcas con las que colaborar?”, yo si tuviese una cuenta con muchos seguidores probablemente expresaría algunas de mis ideas publicamente pero otras no, pero no por perder seguidores, sino por respetar a todo el mundo. Yo seguía a una persona a la que admiraba, y admiro mucho. Entre otras cosas hace mentorías para emprendedores, yo he hecho algun curso con ella y me ha requeteencantado, es una persona que destila serenidad, sinceridad, humildad y sabiduría… todo lo que a mí me hace conectar. Ella mostraba su simpatía hacia un tema muy comentado hoy día, yo no comparto toda su idea pero soy una fiel defensora a la libertad de ideas y de expresión por lo que a mí no me afectaba, pero un día hubo un comentario que sí me afectó, puede que fiuese una insignificancia pero sentí que si en mi entorno me siento mal tratada por una cuestión y ella comaprte la misma consigna, como iba a seguirla a ella? Me di de baja de sus redes y de su newsletter, se lo comuniqué privadamente, de ningún modo en público, ella seguramente creerá que lo hice porque expresó sus ideas publicamente, no, no es eso, es que su idea fue injusta conmigo y con quienes están en mi situación. Solo eso, Bueno, esto es anecdótico, he sentido la necesidad de contarlo, pero por lo demás, un post súper interesante, como es habitual con buena información y punto de vista. Gracias!

    • 22 noviembre 2017

      Creo que debemos opinar y abrirnos hasta el punto en que nos sintamos cómodos, no es obligatorio… Aunque a lo que me refería concretamente en mi post era a esa frivolidad que desprenden algunas personas en las redes, cuya vida parece perfecta… que al menos a mi me hace pensar que todo lo demás les resbala.

      • Lourdes
        23 noviembre 2017

        Pues tienes razón, lo que ocurre es que quizás yo no sé muy bien qué es un influencer, qué ofrece. Los que describís se alejan bastante de mi, no puedo sentirme identificada con ninguno de ellos, es imposible, por circunstancias y sobre todo por edad, tengo 52 años, así que no puedo añorar ser como una de 30 con una vidorra de ensueño. Pero sé que existen y lo que me preocupa es que haya jóvenes que aspiren a ser eso, influencer, pero influencer en qué? como te preparas para ello? comprando? enseñando tu vida? una generación que aspire a hacerse famoso saliendo en GH, MYHYV, o ser influencer, es decir, ganar mucho haciendo nada, y preparándose menos? no digo que ellos no esten preparados, digo que las nuevas generaciones hagan de eso su modus vivendi. A mi me repatea bastante , la verdad. Pero el caso que yo explicaba tambien manifiesta que las personas como yo tenemos nuestros “influencers” personas que nos influencian por valores que ofrecen. El caso que explicaba tambien es alguien que promociona macas, pero lo hace muy seriamente, dudo que se aproveche del trabajo de nadie, sin embargo a mí me gustaba seguirla y aprender de ella por la cantidad de cosas que expresaba, y sin embargo fue una de ellas, la que me decepcionó, como un bizcocho que está subieno en el horno y abres la puerta y se desinfla, pues igual, Tu post me ha hecho pensar en como nos dejamos influir por personas a quines no conocemos, y los idealizamos, eso no tiene edad, y no es culpa de ellos, la idealización es absolutamente nuestra.

  • Inma (umbilicalshop)
    22 noviembre 2017

    Sinceramente, me daba mucha tabia este tema cuando trnía mi marca. Tuve un par de intentos con influencers de verdad que resultaron ser un fracaso, a pesar de las voces que amigas con marcas de éxito que me decían que les había ido bien. Para una marca pequeña es un verdadero esfuerzo “regalar algo” que encima haces “obligada”. Nunca fui partidaria ni lo seré. Estos “influencers” que ee acercan a una marca pequeña, y que están rodeados de pequeños miles de tesoros de otras marcas pequeñas, dejan de valorar el producto. Es más, deberían sentir cierto cargo de conciencia al pedirlos como regalo a cambio de una mera publicación. Es un trocito de la artesana, de su tiempo, de su cariño, pero también es su negocio, y al igual que yo no le pido a la panadera que me regale el pan ellos no deberían pedir que les regale mi sueldo. Pienso que ña colaboración que realmente funciona es aquélla en la que la marca se acerca a la persona, y se lo regala porque le sale del corazón, porque piensa que encaja con su producto y quiere que esa persona sienta lo maravilloso que es tener uno de tus productos y ella juzgue y lo recomiende posteriormente si efectivamente lo siente como algo maravilloso. Siempre he defendido que hace falta “corazón” en los negocios, no lo puedo entender de otra manera. Hay mucho hijo de vecino que se cree influencer, y muchos perfiles con miles de seguidores que, aunque tengan el nombre de influencer, no te aportan nada ni a ti como persona ni como negocio.

    • 22 noviembre 2017

      Opino lo mismo. Y has acertado de pleno, hace falta corazón en los negocios, y si no lo hay se nota. Mil gracias por pasarte Inma y por dejar tu comentario 🙂

  • Carmina
    22 noviembre 2017

    Me encanta el post Elena, además de que es un placer leer a alguien que escribe tan bien en tiempos en los que las faltas de ortografía y expresión están a la orden del día (somos la resistencia). En mi opinión, el tema “influencer” se ha ido de las manos, como dice María. Cuando yo empecé con mi blog allá por principios de 2014, lo hice porque me encanta escribir, siempre me ha gustado. Todas y cada una de las experiencias gastronómicas de mi blog son sin cobrar ni recibir nada a cambio. Alguna bodega me ha enviado una botella de vino para sortear, o me ha regalado alguna para mí, pero después de hablar bien de ellos, por puro agradecimiento. También me encanta colaborar en cosas del pueblo, porque creo firmemente en el valor de lo nuestro, de lo que tenemos en casa, que es lo que me gusta potenciar. Conozco a mucha gente obsesionada con ganar seguidores, con interaccionar con grandes “influencers”, con realizar sorteos gastándose mucho dinero para “comprar” seguidores (los sorteos en cadena), con utilizar “bots” (la típica gente que me comenta en una foto de comida lo guapa que estoy, WTF??), y me parece estupendo, pero no son el tipo de personas que voy a seguir ni con los que voy a interaccionar, no me gustan. Es el riesgo que corre un fenómeno cuando se mercantiliza de esa forma. Creo que seguir por tu camino es un gran acierto, siempre es mejor calidad de seguidores que realmente aprecian tu trabajo que cantidad de perfiles, muchos falsos, que se dedican a enviar spam a todas horas. Enhorabuena por tu trabajo 🙂 Y perdón por el testamento…

    • Lourdes
      22 noviembre 2017

      Pero qué es un Bot? en qué consiste?

      • Carmina
        22 noviembre 2017

        Un bot es un software que puedes instalar en tu instagram y empieza a seguir a gente según un algoritmo informático y también a dejar comentarios que, muchas veces no tienen sentido…de ahí que en mi perfil, meramente gastronómico, haya comentarios en fotos de comida diciendo lo guapa que estoy. De esta forma se hace todo mucho más rápido (e impersonal) que manualmente, hay gente que trabaja así para conseguir seguidores y visibilidad en redes. Espero habértelo aclarado!!

        • Lourdes
          22 noviembre 2017

          Aaaah vale! ahora lo entiendo. Yo tengo un Instagram de pena, vamos, cuatro fotos y pocos seguidores, y sin embargo de tanto veo que gente con la que no tengo conexión alguna me sigue de inicio yluego veo que ya no está como seguidor o pone Me gusta en mis fotos, y siempre pienso “pero de donde sale este?” “como es que ha llegado a mi Instagram?”, jajaja, ahora lo entiendo todo! Muchísimas gracias, me has aclarado un misterio.

    • 22 noviembre 2017

      Gracias Carmina, pues seguro que alguna falta se me escapa, no te creas, pero es que tengo muy presente que “escribir bien es de guapas” 😉 jejeje.
      En cuanto a lo que comentas estoy de acuerdo, yo también veo a mucha gente obsesionada con aumentar seguidores y obtener likes, y creo que se equivocan, más vale tener pocos y que interactúen y se identifiquen contigo que tener muchos y que no sean de verdad.
      Por otra parte me encanta que colabores con cosas de nuestro pueblo, ya que creo que a veces le falta aire fresco, y cuando se hacen cosas chulas tenemos que apoyarlas y difundirlas. ¡¡Un abrazo!!

  • Bárbara (Cocina Sin)
    22 noviembre 2017

    ¡Hola! Me parece un post muy interesante y coincido contigo en la parte a la que te refieres a influencers con millones de seguidores; son fríos, falsos y sólo bajan la autoestima de todo aquel que le sigue. Pero como dices, no todos los canales de Youtube o Instagram tienen los mismos valores.
    Mi canal de youtube tiene un número de seguidores medianito donde lo primordial es crear y ayudar a personas con dietas especiales. Y sí, he colaborado con marcas a cambio de producto y pagadas y no ha sido fácil. Cada pocos días me llegan emails de marcas medianas – grandes que quieren enviarme una muestra microscópica de su producto a cambio de dos videos en el canal, dos publicaciones en cada red social y por supuesto hablando de la excelente calidad y ética de su empresa. Y lo que más rabia me da es que hay gente que lo acepta. Me da rabia porque no se le da valor al contenido de calidad sino a producir videos en masa, sin sentido alguno. Yo misma he llegado a poner comentarios tipo “hay algo de video en tu publicidad” (y admito que hace años hice algún video así por ser novata y ansiar más seguidores).

    Pero la realidad es que Youtube como plataforma no da para vivir por sí misma cuando no haces videos tipo “le unto el coche de nutella a mi novia y pasa esto”. Así que de vez en cuando tienes que colaborar con marcas y hacer clases/talleres para poder sobrevivir. Y esos talleres se llenan gracias a la repercusión del canal. Si colaboras con marcas que encajan contigo, que pueden aportar algo a tus seguidores y avisas de que es un video patrocinado/colaborativo no veo ningún problema para nadie. Al fin y al cabo el espectador es quien decide seguir viendo el video o ver otro diferente.

    Para mí Youtube no es el trabajo de mi vida (lo admito), ni siquiera sé cuantos años voy a seguir grabando pero en esta aventura estoy conociendo a tanta gente que me llena tanto… He hecho auténticos amigos que igualmente son creadores de contenido o que eran seguidores y es genial. Y cada comentario que me escribe la gente dándome las gracias, diciéndome que les he inspirado o que les he ayudado a llevar su vida con más optimismo… es todavía más genial.

    Supongo que cada uno hace lo que más le llena en ese momento de su vida. Para mí ahora y siempre es crear y ayudar.

    ¡Un saludo y gracias por tanto! <3

    • 22 noviembre 2017

      Muchas gracias por tu comentario, es genial poder ver la “otra cara” la de las personas que crean contenido y que colaboran con marcas. Porque también tenéis vuestros más y vuestros menos con marcas que no son respetuosas con vosotros.
      Al final creo que se resume en elegir bien con quién colaborar, tanto si eres una marca como si eres un youtuber, y tener claro que si quieres ser fiel a tus valores no vas a conseguir seguidores a cascoporro (ya seas creador de contenido o marca)
      Un abrazo gigante!!

  • sara bermejo lara
    22 noviembre 2017

    Que gran verdad! yo he hecho “alguna que otra” colaboracion y es cierto que algunas de ellas han sido una alegria, algunas te aportan visibilidad que se traduce en seguidores reales a los que les gusta lo que haces y finalmente se traduce en una compra y otras suben una foto mala, en la que el producto a penas se ve, o la suben de repente al año de haberselo enviado…aun asi cuando descubri este mundo me parecio una idea genial! enviar a la gente que sigo, porque admiro, algo hecho por mis manos con toda la ilusion y, a cambio ,publicidad!…pero ha cambiado tanto en cosa de un par de años que cada vez hay que estudiar mas lo que haces y con quien lo haces…me ha gustado muucho tu post! y tu trabajo mas!

    • 22 noviembre 2017

      Sí, ha cambiado mucho y de la teoría a la práctica hay un mundo. Aunque también creo que si se hacen con cabeza y corazón algunas de estas acciones pueden funcionar.
      Gracias por comentar, ¡¡un abrazo!!

  • Ana_minthaestudio
    22 noviembre 2017

    Elena, tienes más razón que un santo. En el mundo 2.0 es muy fácil que todo “se nos vaya de madre”, y creo que el tema de las/los influencers es uno de esos casos.
    Parto del respeto que tengo por su trabajo, y el de cualquier persona, pues cada uno elige como quiere vivir. Pero eso no quita que no crea en lo que cuentan ni dicen. Como bien explicas, cuando hay dinero o regalos de por medio, todo es fabuloso y funciona genial (y seguramente no lo vayan a usar nunca). Prefiero las pequeñas cuentas, de personas que comparten sus descubrimientos, que además han pagado de sus bolsillos y que rebosan sinceridad.
    Trabajar o colaborar con un influencer…pues no me veo la verdad. Como bien dices, prefiero tener un gesto con una persona con la que me identifico, que me inspira y con la que comparto mis días ne el 2.0. La visibilidad, el contar seguidores y los bots, se los dejo a los influencers. Yo prefiero un comentario sincero, un megusta de una persona que descubre mis redes y decide quedarse.
    En fin, que esto da para mucho y las mil tareas que tengo sobre la mesa apremian.
    Un abrazo y gracias por poner voz a eso que muchas pensamos.
    Muackkk

    • 22 noviembre 2017

      Pienso lo mismo 🙂
      Mil gracias por dejarme tu opinión ¡y ánimo con todas esas tareas!

  • Cristina (Cometa Stories)
    22 noviembre 2017

    Muy interesante el post. ¡Uff! Es que a mí el concepto influencer, según cómo esté planteado, me chirría bastante. Es un ejemplo más de la sociedad frívola en la que parece que nos estamos convirtiendo. A mí me llegan más los likes de calidad… de hecho, he aprendido a que me importe un comino el número de seguidores y likes. Porque, como bien apuntas, existen técnicas como los ‘bots’ y otras estrategias para conseguir subir los marcadores de “followers” y “likes”. Para mí esto no tiene sentido.

    Y sí. Podría entender que las marcas grandes utilizaran esta “herramienta” de los influencers para promocionarse (les resulta muy rentable la inversión; esto es así). Pero para las pequeñas marcas… hay que pensárselo dos o tres veces.

    Se ve a la legua cuando la promoción es forzada… A mí especialmente no me va mucho.

    Un abrazo.

    • 22 noviembre 2017

      Pues sí, como tú dices demasiada frivolidad y poco corazón. Más vale no obsesionarse con los seguidores y que los que tengamos sean reales y sinceros.
      ¡Un abrazo gigante Cris!

  • Aran
    22 noviembre 2017

    Con el tema de instagram y redes sociales, me surgen preguntas: por qué tienen que ser tan importantes los seguidores y los likes?, por qué me tengo que sentir mal cuando mando un fanzine a una “mamá perfecta” y pasa de mí? por qué me siento mal también cuando sigo a una persona porque me gusta lo que hace y pasa de mí? Hay gente muy interesante en redes sociales, haciendo cosas interesantes pero como no suben fotos a todas horas, ni fotos perfectas, pasan desapercibidos, a veces pienso que el instagram es muy superficial. Internet es esto? Es vivir pegado al móvil y enseñar todo lo que te pasa en al vida? Es necesario hacer eso para que una pequeña empresa enga éxito? Hemos dejado de vivir en el mundo real?
    Creo que para hablar de estos temas hay que ser coherente con tu empresa y en internet, y sin pasarme de pelota 😉 creo que en ese sentido lelelerele es guay.

    • 22 noviembre 2017

      Lo has definido perfectamente, y es que hay tanta frivolidad y postureo en las redes sociales que a veces se te queda una sensación de vacío al estar un rato navegando. Como han dicho en comentarios anteriores hace falta más corazón y sinceridad… Y me pone muy contenta que a ti Lelelerele te transmita un poco eso. 🙂 ¡mil gracias!

  • Estibaliz
    22 noviembre 2017

    Como ya se ha dicho, muy interesante este post. Yo sólo puedo hablar desde el punto de vista de consumidora y resulta que hay campañas o productos que en principio me gustan pero como los vea publicitados en Instagram cambio radicalmente de opinión. Por ejemplo, vi una camiseta cuyos beneficios son para un fin social, me gustó y pensé en comprarla, pero fue vérsela a una influencer nacional muy famosa y borrar la idea de mi mente.
    Y ya que los productos artesanos llevan su tiempo y dedicación, no creo que encajen en ciertos perfiles, que promocionan la última tendencia y en dos días ni rastro, es todo consumo rápido.
    Un saludo

    • 22 noviembre 2017

      A mi a veces me pasa que cuando veo a decenas de influencers recomendar un mismo producto a la vez empiezo a desconfiar. Por ejemplo, hace algunos meses todas empezaron a hablar de una marca de cosméticos, una marca que así de entrada me parecía muy interesante, cosmética natural y cruelty free, y con un montón de valores. Pero vi a tantas y tantas influencers importantes sacarlo el mismo día, que pensé… ¿será de verdad tan bueno?
      Quizás nos estemos pasando de desconfiadas. O quizás sean ellos los que han explotado demasiado este fenómeno… y ya no nos creemos nada, no se.

  • Andrea
    26 noviembre 2017

    A mí me han quemado muchos influencers. He dejado de seguir a muchas personas porque me niego a pensar que TODOS opinan EXACTAMENTE lo mismo el mismo día, raro, ¿verdad? Busco gente como yo que comparta lo que le gusta sin esperar nada a cambio

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