Pero… ¿dónde esta Lucecita? Pues seguro que sentada en algún rincón devorando cualquier libro. Y es que detrás de esas gafotas sus ojillos vivarachos no paran de leer y leer. Se imagina que se convierte en D’Artagnan, Madame Bovary o en la mismísima Julieta. ...
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